Si has llegado hasta aquí buscando cómo aumentar la fertilidad, probablemente ya te hayas encontrado con todo tipo de consejos: suplementos, dietas especiales, aplicaciones para controlar el ciclo, alimentos milagro o rutinas que prometen mejorar las probabilidades de embarazo.
La realidad es bastante menos espectacular, pero también más útil. La fertilidad depende de muchos factores y no existe una fórmula que garantice el embarazo. Lo que sí podemos hacer es cuidar aquellos aspectos que están en nuestra mano y que cuentan con respaldo científico.
Identificar bien los días fértiles, mantener un peso saludable, cuidar la alimentación, dejar de fumar, descansar mejor o reducir determinadas exposiciones ambientales son algunas de las medidas que pueden ayudar a mejorar la fertilidad.
Antes de empezar: qué significa realmente aumentar la fertilidad
Cuando hablamos de fertilidad, no hablamos de una capacidad que está activada o desactivada. En medicina reproductiva se utiliza el concepto de fecundabilidad, que es la probabilidad de conseguir un embarazo en un ciclo determinado.
En una pareja sana y sin problemas de fertilidad conocidos, esa probabilidad ronda aproximadamente el 20 – 25% por ciclo. Esto significa que no conseguir un embarazo durante los primeros meses puede entrar perfectamente dentro de la normalidad.
Por eso, aumentar la fertilidad en la mujer significa, sobre todo, intentar mejorar las condiciones que favorecen la concepción y reducir aquellos factores que pueden estar dificultándola.
También hay algo importante que conviene asumir desde el principio: la edad influye. La reserva ovárica y la calidad de los ovocitos disminuyen progresivamente, y este descenso se acelera especialmente a partir de los 35 años. Ninguna dieta, suplemento o rutina puede revertir este proceso.
Cómo aumentar la fertilidad femenina: hábitos y factores que sí puedes trabajar
No hace falta cambiar toda tu vida de golpe. De hecho, intentar controlar cada detalle puede acabar generando más presión que beneficio.
Si quieres saber cómo mejorar la fertilidad femenina, lo más práctico es empezar por los factores que sí pueden modificarse y que tienen una relación más clara con la salud reproductiva. Algunos tienen más evidencia que otros, así que conviene poner el foco donde realmente merece la pena.

Identifica correctamente tu ventana fértil
Uno de los puntos más importantes, y también uno de los que más se confunden, es saber cuándo existe una mayor probabilidad de embarazo.
La ventana fértil comprende aproximadamente los 6 días que terminan el día de la ovulación: los 5 días anteriores y el propio día de la ovulación.
Esto ocurre porque los espermatozoides pueden sobrevivir varios días en el aparato reproductor femenino. Por eso, mantener relaciones antes de ovular puede ser tan importante como hacerlo el propio día de la ovulación.
La American Society for Reproductive Medicine recomienda mantener relaciones cada 1 o 2 días durante esta ventana. No hace falta obsesionarse con acertar una fecha exacta. De hecho, uno de los errores más frecuentes es esperar al día que marca una aplicación como ovulación, cuando parte de la ventana fértil ya ha pasado.
También puedes fijarte en el moco cervical. Cuando se acerca la ovulación suele volverse más transparente, abundante, elástico y resbaladizo.
Los test de LH pueden ser útiles, pero es mejor no utilizarlos como única referencia, ya que detectan un momento bastante avanzado de la ventana fértil.
Mantén un peso saludable, sin caer en dietas extremas
El peso también puede influir en la ovulación, tanto por exceso como por defecto.
El exceso de peso, especialmente cuando existe resistencia a la insulina, se relaciona con alteraciones ovulatorias y menor fecundidad. Esto puede ser especialmente relevante en mujeres con síndrome de ovario poliquístico.
Pero el otro extremo tampoco ayuda. Un déficit energético mantenido, por ejemplo debido a una dieta muy restrictiva o a mucho ejercicio sin una alimentación suficiente, puede alterar el ciclo menstrual e incluso suprimir la ovulación.
Por eso, si el peso puede estar afectando a la fertilidad, no se trata de adelgazar rápido ni de seguir una dieta estricta. El objetivo debería ser conseguir un estado nutricional saludable y sostenible.
Sigue una alimentación mediterránea
No existe ningún alimento que aumente la fertilidad por sí solo. Ni el aguacate, ni las nueces, ni la granada, ni ningún otro alimento de moda tiene ese poder.
Lo que sí muestran distintos estudios es que un patrón de alimentación mediterráneo se asocia de forma bastante consistente con mejores resultados reproductivos.
Una revisión publicada en Human Reproduction Update encontró una relación favorable entre una mayor adherencia a este tipo de alimentación y mejores tasas de embarazo clínico.
En el día a día, esto significa dar más protagonismo a:
- Verduras y frutas.
- Legumbres.
- Cereales integrales.
- Frutos secos.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Pescado.
Y dejar en un segundo plano:
- Bollería.
- Bebidas azucaradas.
- Comida rápida.
- Grasas trans.
- Alimentos ultraprocesados.
- Alcohol.
- Cafeína (mejor un consumo moderado de 1 o 2 tazas al día).
La idea no es buscar alimentos para la fertilidad, sino construir una alimentación que favorezca una buena salud metabólica y hormonal.
Dejar de fumar
Si fumas, dejarlo es probablemente uno de los cambios más importantes que puedes hacer.
Los datos recopilados por la American Society for Reproductive Medicine muestran una mayor probabilidad de infertilidad entre las mujeres fumadoras.
También se ha observado que la menopausia puede llegar entre 1 y 4 años antes en mujeres fumadoras, algo que apunta a un posible efecto del tabaco sobre la reserva folicular.
Además, no es una cuestión exclusivamente femenina. El tabaco también puede afectar a la calidad seminal.
Toma suplementos solo cuando realmente los necesites
Cuando empiezas a buscar un embarazo, es fácil acabar con una lista interminable de vitaminas y suplementos recomendados por alguien.
Pero más suplementos no significa más fertilidad.
- El ácido fólico sí está recomendado durante la etapa preconcepcional (alrededor de 1 mes antes de iniciar la búsqueda), aunque conviene aclarar algo importante: se utiliza principalmente para reducir el riesgo de defectos del tubo neural durante el desarrollo embrionario, no porque aumente directamente las posibilidades de embarazo.
- Con la vitamina D ocurre algo parecido. Si existe un déficit, tiene sentido corregirlo. Pero tomarla sin conocer tus niveles no ha demostrado mejorar de forma consistente los resultados reproductivos.
- El inositol puede ser útil en algunos casos de síndrome de ovario poliquístico, especialmente por su efecto sobre algunos parámetros metabólicos y ovulatorios.
- Otros suplementos como la coenzima Q10, la melatonina o diferentes antioxidantes continúan investigándose, pero todavía no existe evidencia suficiente para una recomendación general.
Cuida el sueño y tu ritmo circadiano
Dormir bien no va a hacer que te quedes embarazada de forma automática, pero el descanso forma parte del funcionamiento hormonal normal del organismo.
La reproducción está regulada por hormonas (como la GnRH, LH y FSH) que siguen determinados ritmos biológicos. Por eso se está estudiando desde hace años la relación entre sueño, trabajo a turnos y fertilidad.
Algunos estudios realizados en mujeres que trabajan por la noche o con horarios cambiantes han encontrado más alteraciones del ciclo menstrual y, en algunos casos, un mayor tiempo hasta conseguir el embarazo.
La evidencia todavía es observacional, así que no podemos decir que dormir mal provoque infertilidad. Aun así, sí tiene sentido intentar:
- Mantener horarios relativamente regulares.
- Dormir en oscuridad.
- Buscar luz natural al despertarte.
- Reducir la luz intensa, luz azul y las pantallas antes de dormir.
Reduce la exposición innecesaria a disruptores endocrinos
Aquí entramos en un terreno que genera muchas dudas y también bastantes titulares exagerados.
La American Society for Reproductive Medicine recomienda que hombres y mujeres en edad reproductiva reduzcan, cuando sea posible, la exposición a sustancias con capacidad de disrupción endocrina presentes en alimentos, agua, aire y productos de cuidado personal.
Eso no significa que un cosmético provoque infertilidad ni que dejar de utilizarlo vaya a aumentar automáticamente tus posibilidades de embarazo. Lo que sí sabemos es que algunas de estas exposiciones pueden medirse.
En el estudio EARTH, por ejemplo, un mayor uso de productos de cuidado personal se relacionó con concentraciones urinarias más elevadas de metabolitos de algunos ftalatos y parabenos.
La conclusión razonable no es vivir con miedo a cualquier ingrediente. Es intentar reducir aquellas exposiciones que son fáciles de evitar. Puedes empezar por cosas sencillas:
- Utilizar los productos que realmente necesitas.
- Revisar el INCI de los productos de uso diario: parabenos (methyl-, propyl-, butylparaben), ftalatos, triclosán, benzofenonas y filtros UV químicos con actividad hormonal descrita.
- Reducir productos muy perfumados si no son necesarios.
- No calentar alimentos en recipientes de plástico no preparados para ello.
- Ventilar la casa a diario.
- Reducir el contacto innecesario con tickets de papel térmico (bisfenoles).
- Aplicar estos mismos hábitos también a tu pareja.
Elige cosméticos pensando también en la exposición hormonal
Ningún cosmético aumenta la fertilidad. Y en ME AND ME preferimos decirlo así de claro.
Nuestro enfoque no consiste en prometer un embarazo ni en atribuir a una crema un efecto que no tiene. Lo que buscamos es otra cosa: formular productos de uso diario evitando añadir una exposición hormonal innecesaria.
De ahí nace nuestro enfoque de salud dermohormonal®, que tiene en cuenta la relación entre la piel y el sistema hormonal a la hora de desarrollar nuestras fórmulas.
Las fórmulas de ME AND ME se han sometido a ensayos independientes frente a los receptores hormonales humanos, evaluando tanto actividad agonista como antagonista. En las condiciones analizadas no se observó activación de estos receptores, y este resultado es el que sustenta nuestro sello HORMONE SAFETY VERIFIED™.
No significa que una crema vaya a mejorar tu fertilidad. Significa algo mucho más concreto: intentar no añadir una exposición hormonal innecesaria en una etapa en la que muchas mujeres prefieren revisar aquello que sí pueden controlar.
Cuida el estrés pero sin sentirte culpable por estar estresada
También existe mucha confusión alrededor del estrés y la fertilidad.
El estrés crónico intenso puede afectar a algunos mecanismos hormonales relacionados con la ovulación. Sin embargo, la relación entre el estrés cotidiano y las probabilidades de embarazo es bastante menos clara.
Por eso, decirle a una mujer que se relaje para quedarse embarazada no suele ayudar demasiado. Además de simplificar un proceso biológico complejo, puede generar una culpa innecesaria.
Lo que sí sabemos es que buscar un embarazo durante meses, especialmente cuando no llega, puede generar ansiedad, frustración y desgaste emocional.
Cuidar tu salud mental tiene sentido de por sí, no porque necesites estar perfectamente relajada para quedarte embarazada.
Consulta a tiempo si el embarazo no llega
Esperar también tiene un límite.
Saber cuándo consultar es una parte importante del proceso, especialmente porque la edad influye en la fertilidad femenina. Como orientación general:
| EDAD | CUÁNDO CONSULTAR |
| Menos de 35 años | Después de 12 meses buscando embarazo |
| 35 años o más | Después de 6 meses |
| 40 años o más | Desde el inicio |
No hace falta esperar estos plazos si tienes ciclos muy irregulares o ausentes, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, antecedentes de cirugía pélvica, enfermedad inflamatoria pélvica, tratamiento oncológico previo o pérdidas gestacionales recurrentes.
Y hay algo que conviene recordar: la fertilidad es cosa de dos. El factor masculino participa aproximadamente en la mitad de los casos de infertilidad de pareja, así que estudiar únicamente a la mujer puede hacer perder un tiempo valioso.
Qué no ayuda a aumentar la fertilidad
Cuando llevas un tiempo buscando embarazo es comprensible querer probar cualquier cosa que pueda ayudar. El problema es que alrededor de la fertilidad circulan muchas recomendaciones sin respaldo científico.
Dietas detox y limpiezas hormonales
No hay evidencia de que los zumos detox, los ayunos depurativos o las llamadas limpiezas hormonales aumenten la fertilidad.
El organismo ya dispone de mecanismos para metabolizar y eliminar sustancias. No necesita una semana a base de zumos verdes para empezar a funcionar mejor.
Posturas después de mantener relaciones
Levantar las piernas, permanecer tumbada durante mucho tiempo o utilizar determinadas posturas sexuales no ha demostrado aumentar las probabilidades de embarazo.
Los espermatozoides comienzan su recorrido rápidamente después de la eyaculación.
Suplementos sin una razón concreta
Tomar varios suplementos por si acaso tampoco garantiza mejores resultados. Siempre es preferible saber qué necesitas antes de empezar a suplementar.
Los lubricantes convencionales sí merecen una mención aparte. Algunos pueden reducir la movilidad espermática, por lo que, si necesitas utilizar uno, conviene elegir un producto específicamente formulado como compatible con la fertilidad.
Conclusión: céntrate en lo que realmente puedes controlar
Buscar cómo aumentar la fertilidad puede llevarte rápidamente a querer cambiarlo todo: la dieta, los suplementos, el ejercicio, el sueño, los cosméticos y hasta la postura al dormir.
No hace falta.
Empieza por lo importante: conoce tu ventana fértil, cuida tu alimentación y tu peso, evita el tabaco, duerme razonablemente bien y consulta a tiempo si el embarazo no llega.
También puedes reducir algunas exposiciones ambientales que están presentes en tu día a día, incluidos los productos de cuidado personal.
En ME AND ME trabajamos desde ahí. No creemos que un cosmético pueda mejorar la fertilidad, porque no puede. Lo que sí podemos hacer es formular teniendo en cuenta el entorno hormonal femenino y evitar añadir exposiciones innecesarias a través de productos que utilizamos todos los días.
Eso es, en esencia, nuestro enfoque dermohormonal®.
Preguntas frecuentes sobre cómo aumentar la fertilidad
¿Cómo puedo aumentar mi fertilidad de forma natural?
Empieza por aquello que tiene más sentido desde el punto de vista científico: conocer tu ventana fértil, mantener relaciones regularmente durante esos días, no fumar, cuidar la alimentación, mantener un peso saludable y consultar cuando corresponda según tu edad.
¿Cuánto se tarda normalmente en quedarse embarazada?
Con una fecundabilidad en torno al 20 – 25% por ciclo, la mayoría de parejas sin problemas de fertilidad lo consiguen dentro del primer año. Que no ocurra en los primeros meses es lo esperable, no una señal de alarma.
¿Cómo sé cuáles son mis días fértiles?
La ventana son los 6 días que terminan el día de la ovulación, con la probabilidad máxima en los 2 o 3 días previos y el propio día. El moco cervical elástico y transparente es el marcador más útil y anticipa la ovulación mejor que un test de LH aislado.
¿Sirve de algo tomar suplementos de fertilidad?
El ácido fólico está indicado, pero para prevenir defectos del tubo neural, no para aumentar la fertilidad. El resto depende de tu caso: corregir un déficit documentado tiene sentido; suplementar a ciegas, no.
¿El estrés impide quedarse embarazada?
El estrés crónico intenso puede afectar a la ovulación, pero la relación con el estrés cotidiano es débil y poco concluyente. Nadie deja de quedarse embarazada por “no relajarse lo suficiente”.
¿A partir de qué edad se complica quedarse embarazada?
El descenso de la reserva ovárica y de la calidad ovocitaria es progresivo y se acelera a partir de los 35 años. Es el motivo por el que los plazos para consultar se acortan a los 6 meses a partir de esa edad, y desaparecen a partir de los 40.
Aviso: este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si llevas tiempo buscando embarazo, tienes ciclos irregulares o antecedentes ginecológicos relevantes, consulta con tu ginecóloga, matrona o unidad de reproducción.
