La placenta es mucho más que un órgano temporal durante el embarazo; es el vínculo vital entre mamá y bebé. Aunque muchas veces pasa desapercibida, su papel es crucial para el desarrollo del feto.
En este artículo, descubrirás qué es, cuándo se forma, cuáles son sus funciones principales y si realmente se puede comer. ¡Acompáñame en este viaje para entender este órgano tan fascinante!
Es un órgano temporal que se desarrolla durante el embarazo y conecta al bebé con la madre. Su función principal es actuar como un filtro y proveedor de nutrientes esenciales para el crecimiento de feto.
FORMA Y TAMAÑO
Tiene un aspecto de disco redondeado de aproximadamente 25 cm de diámetro y 2.5-3 cm de grosor.
PESO PROMEDIO
Alrededor de 500 gramos.
ESTRUCTURA INTERNA
Consta de vasos sanguíneos, el cordón umbilical y compartimentos llamados cotiledones, donde ocurre el intercambio de nutrientes y oxígeno.

La formación comienza desde el momento de la implantación del embrión en el útero.
- En las primeras semanas, algunas células del embrión se diferencian para formar este órgano vital.
- Su estructura completa se define alrededor del cuarto mes de embarazo, aunque continúa evolucionando hasta el nacimiento.
Este órgano cumple múltiples funciones vitales para el desarrollo del bebé. Veamos las más importantes:
Intercambio de nutrientes y oxígeno
Proporciona agua, glucosa, electrolitos y oxígeno al bebé, mientras elimina los desechos metabólicos que este no puede procesar por sí solo.
Protección inmunológica
Transmite anticuerpos maternos, ofreciendo al bebé inmunidad pasiva contra infecciones durante los primeros meses de vida.
Producción hormonal
Genera hormonas clave para el mantenimiento del embarazo:
HCG (gonadotropina coriónica humana): Mantiene el embarazo en las primeras etapas.
Progesterona: Protege al feto y mantiene el útero estable.
Estrógenos: Estimulan el crecimiento del útero.
Lactógeno placentario: Mejora la disponibilidad de glucosa para el bebé.
Filtro protector frente a toxinas
Bloquea toxinas, aunque algunas sustancias como el alcohol, el tabaco y ciertos medicamentos pueden atravesarla.
En la mayoría de los casos, se adhiere a la pared anterior o posterior del útero, lejos del cuello uterino.
Es normal que al principio del embarazo esté situada en la parte baja del útero.
A medida que el embarazo avanza, se desplaza hacia la parte superior.

La placenta previa ocurre cuando cubre parcial o totalmente el cuello uterino. Esta condición puede causar sangrados y, en algunos casos, requerir un parto por cesárea.
Tipos de placenta previa:
Total: Bloquea completamente el cuello uterino.
Parcial: Cubre solo una parte.
Marginal: Se encuentra cerca, pero no bloquea la salida.
Síntomas comunes de placenta previa:
Sangrado vaginal repentino e indoloro.
En los casos más graves, impide el parto vaginal, por lo que se recurre a la cesárea como método seguro.

Una vez nace el bebé, debe ser expulsada en un proceso llamado alumbramiento.
Este proceso suele ocurrir entre 10 y 30 minutos después del parto.
Es estimulado por la hormona oxitocina, que provoca contracciones uterinas para desprenderla.
En algunas culturas, se consume tras el parto en forma de cápsulas, batidos o incluso cruda.
Supuestos beneficios:
Aumentar la producción de leche.
Reducir el riesgo de depresión postparto.
Mejorar los niveles de energía.
Incrementar la firmeza y elasticidad de la piel.
Riesgos y falta de evidencia científica
A pesar de estas creencias, no existen suficientes estudios científicos que avalen tales beneficios.
Si decides explorar esta opción, consulta siempre a tu médico.
La placenta es un órgano increíble que conecta dos vidas de manera simbólica y biológica. Su función como filtro protector, proveedor de nutrientes y productor de hormonas la convierte en una pieza clave para el desarrollo fetal.
Si estás embarazada, recuerda que lo que consumes y aplicas en tu piel puede afectar directamente al bebé a través de la placenta. Por eso, elige siempre productos seguros, libres de disruptores endocrinos y prioriza tu bienestar y el de tu pequeño/a.
