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Melasma del embarazo: por qué salen manchas en la cara y cómo protegerte con seguridad hormonal

melasma del embarazo por qué y cómo protegerte ME AND ME

Una mañana te miras al espejo y ahí están: unas manchas oscuras en la frente, en los pómulos o encima del labio que antes no tenías. Si estás embarazada, lo más probable es que sea melasma. Y no eres la única, ni mucho menos.

No supone ningún riesgo para ti ni para tu bebé, pero sí puede cambiar cómo te sientes con tu piel. La buena noticia es que se puede prevenir en gran parte. La no tan buena, que casi todas empezamos a protegernos tarde y con un producto que no frena lo que de verdad lo provoca. Te lo contamos paso a paso.

El melasma del embarazo en 5 claves

  • Qué es. El melasma del embarazo, también llamado cloasma gravídico o “máscara del embarazo”, son manchas marrones y simétricas en la frente, los pómulos, el labio superior o el mentón. Según la población estudiada, aparece en entre el 36% y el 75% de las embarazadas.
  • Cuándo sale. Lo habitual es que se vea en el segundo trimestre. Por eso la prevención tiene que empezar en el primero, antes de que asome la mancha.
  • Por qué sale. No son solo las hormonas ni solo el sol. Los estrógenos hacen que el melanocito, la célula que fabrica el pigmento, reaccione más, y la luz dispara la mancha sobre esa piel más sensible.
  • Por qué el SPF no basta. La luz visible también mancha y los filtros transparentes la dejan pasar. Para el melasma hacen falta pigmentos minerales: los óxidos de hierro.
  • Qué no puedes usar. Los retinoides tópicos y la hidroquinona están contraindicados en el embarazo. Así que la fotoprotección no es un plan B, es el principal tratamiento que tienes a mano.

¿Qué es el cloasma gravídico?

Melasma, cloasma y “máscara del embarazo” son tres nombres para lo mismo: una hiperpigmentación adquirida y simétrica, de bordes bien definidos, que aparece en las zonas de la cara que más luz reciben. Cuando surge durante la gestación se llama cloasma gravídico.

En realidad, casi todas las embarazadas notan algún cambio de color en la piel. Le pasa a cerca del 90% y empieza ya en el primer trimestre: se oscurecen las areolas, los pezones y los genitales, y aparece en la tripa la línea nigra. El melasma de la cara va por otro lado. Se ve más, dura más y depende mucho más de la luz que recibes.

Suele dibujar 3 patrones:

  • Centrofacial: frente, nariz, labio superior y mentón.
  • Malar: pómulos.
  • Mandibular: a lo largo de la mandíbula.

No duele, no pica y no indica ningún problema en el embarazo. Aun así, a muchas mujeres les afecta bastante en su día a día, y eso ya es motivo de sobra para tomárselo en serio.

¿Por qué salen manchas en la cara en el embarazo?

No hay un único culpable. Son tres factores que se suman.

1. Las hormonas vuelven tu piel más reactiva

Durante el embarazo suben los estrógenos, la progesterona y la hormona estimulante de los melanocitos. Pero estas hormonas no “pintan” la piel por sí mismas. Lo que hacen es cambiar la manera en que responde el melanocito.

En la piel con melasma se ha visto que hay más receptores de estrógeno β en la epidermis y en los fibroblastos de la dermis, y más receptores de progesterona en la epidermis, que en la piel sana que la rodea. En melanocitos humanos cultivados en laboratorio, el estrógeno aumenta la expresión de MC1R y activa MITF (el gran regulador de la pigmentación) y las enzimas TRP1 y TRP2. Si se bloquea el receptor de estrógeno, ese efecto desaparece.

¿Y esto qué significa para ti? Que el embarazo no te mancha la cara por sí solo. Hace que tu piel reaccione con mucha más fuerza ante algo que antes toleraba sin problema: la luz.

2. La luz, y no solo la ultravioleta

Aquí está la confusión más extendida. El factor de protección solar (SPF) indica cuánto te protege un producto de la radiación ultravioleta B. Pero en el melasma hay dos protagonistas que ese número no recoge: el UVA largo y la luz visible de alta energía.

En las pieles que pigmentan con facilidad, la luz visible provoca una mancha más intensa y duradera que el UVA1. Y lo hace por su propio camino: los melanocitos tienen un receptor, la opsina-3, que detecta la luz azul-violeta y pone en marcha la fabricación de melanina. En el melasma está bien descrito el papel de la parte más corta del espectro visible, entre 420 y 470 nm, y cómo se suma al efecto del UVA1.

En la práctica, puedes estar poniéndote cada día un SPF 50 transparente, pensar que lo haces todo bien y que tu piel siga recibiendo justo el estímulo que alimenta la mancha.

3. La predisposición de cada mujer

No todas las embarazadas desarrollan melasma. La revisión más reciente sobre su prevención durante la gestación señala estos factores de riesgo:

FACTOR DE RIESGOQUÉ SE HA OBSERVADO
Melasma en un embarazo anteriorEs el que más pesa: en el estudio citado multiplicaba por unas 44 la probabilidad de que volviera a aparecer
Antecedentes familiaresEl 37,6% de las afectadas dice que su madre también lo tuvo, y el 25,9% una hermana
FototipoEs mucho más frecuente en fototipos III o superiores, que son los que más pigmentan con la luz visible
Número de embarazos y edadHaber tenido más embarazos y ser mayor en el primero se asocian a más riesgo
Vida al aire librePasar mucho tiempo en el exterior es un factor que se repite en los estudios
Calor y contaminaciónLos dos aparecen entre los factores ambientales descritos

Factores recogidos en la revisión sobre prevención del melasma durante el embarazo publicada en Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology. Algunos factores nutricionales que se citan en la literatura no tienen, según los propios autores, una evidencia sólida.

Cuándo empezar a prevenir el melasma: el error de calendario más común 

Como el melasma del embarazo suele aparecer en el segundo trimestre, lo natural es empezar a protegerse entonces, cuando ya se ve.

Los autores de esa misma revisión recomiendan justo lo contrario: empezar con la prevención pronto, en el primer trimestre. Y citan un trabajo en el que usar fotoprotección de amplio espectro desde el principio del embarazo se asoció a una reducción de más del 90% en la aparición de melasma.

Por eso hemos escrito este artículo. Con el melasma, el mejor momento para actuar es cuando todavía no hay nada que ver.

Qué protector solar usar en el embarazo para prevenir el melasma

Las recomendaciones específicas para el melasma coinciden en dos requisitos. Y ninguno de los dos es habitual en el protector solar de siempre.

protector solar para prevenir el melasma del embarazo ME AND ME

Primero, que lleve color: los óxidos de hierro

Los óxidos de hierro, que en el INCI aparecen como CI 77491, CI 77492 y CI 77499, absorben, dispersan y reflejan la luz visible. Y hay buenos estudios que lo respaldan:

  • En un ensayo doble ciego y aleatorizado con pacientes con melasma, añadir protección frente a la luz visible cercana dio mejores resultados que la protección ultravioleta sola.
  • Otro ensayo prospectivo encontró menos recaídas con un protector que cubría tanto el UV como la parte corta del espectro visible.

Por eso las revisiones sobre fotoprotección en melasma lo recomiendan claramente: amplio espectro, factor alto y con pigmentos.

Segundo, que el filtro sea mineral

Aquí entra la seguridad, que en el embarazo pesa más que nunca. Un ensayo clínico promovido por la FDA y publicado en JAMA comprobó que 6 filtros orgánicos de uso común se absorben y llegan a la sangre en concentraciones por encima del umbral a partir del cual la agencia pide estudios toxicológicos adicionales. Ojo, esto no quiere decir que sean peligrosos. Quiere decir que faltan datos.

En su propuesta de regulación de 2019, la FDA solo reconoció como generalmente seguros y eficaces dos filtros: el dióxido de titanio y el óxido de zinc. Por eso la revisión sobre melasma en el embarazo considera los filtros minerales la opción más prudente durante la gestación.

En resumen: mineral por seguridad y con color por eficacia. Encontrar las dos cosas en un mismo producto no es fácil, porque los minerales suelen venderse transparentes y los que llevan color suelen llevar filtros químicos.

SPF 50 Dermohormonal®: pensado sobre esos dos criterios

En ME AND ME diseñamos nuestro SPF 50 Dermohormonal® precisamente para cumplir esos dos requisitos:

  • Filtro 100% mineral, con dióxido de titanio y óxido de zinc (los dos únicos reconocidos como seguros y eficaces por la FDA) y sin nanopartículas.
  • Óxidos de hierro pigmentarios (CI 77491, CI 77492, CI 77499), con evidencia clínica frente a la pigmentación que causa la luz visible, esa que el SPF no mide.
  • Diacetil-boldina, un activo con evidencia clínica en melasma dentro de fórmulas combinadas. Actúa sobre la tirosinasa, la enzima donde se cruzan la vía hormonal y la vía de la luz.
  • Vitamina E como defensa antioxidante, porque el calor y el infrarrojo también dañan la piel y ningún filtro los frena.

A todo esto le sumamos lo que nos define: formulamos sin ingredientes con posible actividad estrogénica, androgénica o disruptora. Nuestras fórmulas han pasado ensayos independientes frente a los receptores hormonales humanos ERα y AR, sin actividad agonista ni antagonista en todo el rango evaluado.

Cuando tu piel está más sensible que nunca a las hormonas, protegerla sin interferir es la base de todo.

Cómo aplicarlo para que funcione

Póntelo cada mañana desde el primer trimestre, también los días nublados y cuando estés en casa o en la oficina cerca de una ventana.

Si vas a estar al aire libre, vuelve a aplicarlo cada 2 o 3 horas. Y no te quedes corta: la cantidad importa tanto como el producto, y casi todas nos ponemos bastante menos de la que se usa para testar los protectores.

Qué no hacer con las manchas durante el embarazo

  • No uses retinoides tópicos ni hidroquinona. Están contraindicados en el embarazo porque pasan a la sangre y pueden afectar al desarrollo del bebé. Si los usabas, coméntalo con tu médica en cuanto sepas que estás embarazada.
  • No te hagas peelings ni uses despigmentantes agresivos por tu cuenta. Irritar la piel y después exponerla a la luz es la receta perfecta para la hiperpigmentación postinflamatoria. Puedes acabar empeorando justo lo que querías corregir.
  • No esperes al verano para protegerte. La luz visible está ahí todo el año, también con el cielo nublado y a través del cristal.
  • No confíes en el maquillaje corrector como protección. Tapa la mancha, pero si no lleva filtros y pigmentos en cantidad suficiente, no la protege.

¿El melasma del embarazo se va después del parto?

En muchos casos sí, y sin hacer nada: suele ir aclarándose a lo largo del año siguiente al parto. Pero hay dos datos que casi nadie cuenta y que conviene saber:

  • Hasta un 30% de los casos sigue ahí 10 años después. No es algo anecdótico.
  • Es frecuente que vuelva en los siguientes embarazos, y con más intensidad. De hecho, haberlo tenido antes es el factor de riesgo más fuerte que se conoce.

Además, los anticonceptivos hormonales después del parto pueden reactivarlo, por el mismo mecanismo que vuelve más sensible al melanocito. Por eso la fotoprotección con color no es cosa de 9 meses. Merece la pena mantenerla después, mientras tu piel siga reactiva.

Si la mancha no mejora pasados los primeros meses, el siguiente paso es pedir cita en dermatología. Allí podrán valorar tratamientos que durante el embarazo no eran una opción. Ningún cosmético sustituye esa consulta.

Conclusión: el melasma se previene antes de que se vea

El melasma del embarazo no es mala suerte ni un descuido. Aparece cuando una piel más sensible por las hormonas recibe cada día una luz que su protector no está frenando. Lo que más marca la diferencia son dos decisiones: empezar a protegerte en el primer trimestre, sin esperar a que salga la mancha, y elegir bien el producto, mineral por seguridad y con color por eficacia.

Nuestro SPF 50 Dermohormonal® nació de esos dos criterios y de un tercero que forma parte de nuestra manera de formular: no interferir en el sistema hormonal de una piel que está viviendo el mayor cambio endocrino de su vida.

Preguntas frecuentes sobre el melasma del embarazo

¿Por qué me salen manchas en la cara en el embarazo?

Porque los estrógenos y la progesterona hacen que el melanocito reaccione más (en la piel con melasma hay más receptores de estrógeno β y de progesterona), y la luz, también la visible, dispara la pigmentación sobre esa piel más sensible.

¿Cuándo aparece el cloasma gravídico?

Normalmente en el segundo trimestre, aunque los cambios de pigmentación generales del embarazo empiezan antes. Por eso conviene protegerse desde el primer trimestre.

¿Las manchas en el embarazo se van solas después del parto?

Suelen aclararse durante el año siguiente, pero hasta un 30% siguen ahí 10 años después y es frecuente que vuelvan en otros embarazos.

¿Puedo prevenir el melasma si ya lo tuve en otro embarazo?

Es justo el perfil con más riesgo, así que la fotoprotección estricta desde el primer trimestre es todavía más importante en tu caso. Coméntalo con tu matrona o tu dermatóloga al inicio del embarazo.

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