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¿Cuáles son los síntomas de la menopausia? Lo que los une y por qué tu piel es protagonista

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Sofocos, sudores nocturnos, insomnio, cambios de humor, niebla mental, sequedad vaginal, dolor en las articulaciones, grasa que se muda al abdomen, piel que pica y pierde firmeza, falta de líbido… Esa es la lista de síntomas de la menopausia que vas a encontrar en cualquier sitio. Lo que no vas a encontrar casi en ninguno es la idea que los une, y que cambia la manera de vivirlos: la menopausia no es el final del estrógeno. Es un cambio de fábrica. Y una de las nuevas fábricas es tu piel.

Soy farmacéutica, especialista en disruptores endocrinos y piel, y llevo años oyendo a mujeres con 8 síntomas apuntados en una lista. Nadie les ha dicho que son la misma cosa. Este artículo cuenta esa cosa.

La menopausia no es el fin del estrógeno: es un cambio de fábrica

Durante treinta y tantos años, los ovarios fabrican casi todo tu estrógeno y lo reparten por la sangre a todo el cuerpo. Una fábrica central y una red de distribución. En la perimenopausia esa fábrica empieza a trabajar a trompicones y, después de la última regla, cierra.

Pero el cuerpo no se queda sin estrógeno. Cambia de sistema. Deja de fabricarlo en un sitio para repartirlo, y pasa a fabricarlo en pequeñas cantidades allí donde hace falta, a partir de una hormona precursora que las glándulas suprarrenales siguen produciendo: la DHEA.

Lo hacen la grasa, el hueso, el cerebro. Y lo hace la piel, que tiene en su propio tejido las enzimas necesarias para convertir esa precursora en estrógeno. Los endocrinólogos lo llaman intracrinología. Yo lo llamo la segunda fábrica.

Esta idea explica dos cosas a la vez. Por qué los síntomas de la menopausia son tan distintos de una mujer a otra: depende de cómo arranque cada segunda fábrica. Y por qué la piel no es un daño colateral de la menopausia, sino uno de sus protagonistas: es el órgano que más estrógeno pierde y, al mismo tiempo, uno de los pocos que puede seguir fabricándolo.

Los síntomas de la menopausia, explicados por lo que hay detrás

Una lista sirve para reconocerte. Saber qué produce cada síntoma sirve para hacer algo con él. Van agrupados por causa, no por orden de aparición.

El termostato: sofocos, sudores nocturnos y el sueño roto

El hipotálamo es el termostato del cuerpo y el estrógeno lo mantiene estable. Cuando baja, el termostato se vuelve hipersensible: cualquier pequeño cambio de temperatura lo dispara y el cuerpo responde como si tuviera que enfriarse a toda prisa.

Eso es un sofoco: una oleada de calor que sube por el pecho y la cara, a veces con sudor y palpitaciones, de 1 a 5 minutos.

Los tienen hasta 8 de cada 10 mujeres. De noche nos despertamos empapadas, y de ahí viene buena parte del insomnio. No es que no sepas dormir, es que te despiertan desde dentro.

El cerebro cambia de combustible: humor, ansiedad, niebla mental

Irritabilidad, tristeza sin motivo, ansiedad, no encontrar una palabra, entrar en una habitación y no saber a qué. El estrógeno participa en la química del cerebro, en la serotonina y en la memoria.

No es que “te lo tomes peor”: tu cerebro está aprendiendo a funcionar con otro combustible, y mientras aprende, tartamudea.

Los tejidos que tenían llave: sequedad vaginal, articulaciones, pelo

Allí donde había receptores de estrógeno, aparece un síntoma.

  • En la mucosa vaginal: sequedad, molestias en las relaciones, infecciones de orina más frecuentes. Es de los pocos síntomas que no mejoran solos y de los que menos se consultan.
  • En el cartílago y los tendones: rigidez por la mañana, dolor en manos y rodillas que muchas mujeres confunden con artrosis.
  • En el folículo del pelo: pelo más fino y, a veces, vello nuevo en la cara, porque la proporción entre estrógeno y andrógenos ha cambiado.

El síntoma que no está en ninguna lista: la piel en la menopausia

La piel pica. Es uno de los síntomas más frecuentes de la perimenopausia y casi nunca aparece en las listas, porque se atribuye a la calefacción, al jabón, al invierno. Es estrógeno: al bajar, la piel fabrica menos lípidos y retiene peor el agua.

Y el picor es solo la señal. Debajo pasa lo importante: en los 5 primeros años después de la menopausia la piel pierde cerca de un 30% de su colágeno. Es la caída más rápida de toda la vida adulta, y después sigue, alrededor de un 2% cada año.

La piel se vuelve más fina y menos firme, se marca donde antes no lo hacía, en los brazos, el abdomen, la cara interna de los muslos. La celulitis cambia de aspecto y, no por peso, por estructura, y las manchas que el invierno se llevaba se quedan.

Todo esto pasa en el cuerpo exactamente igual que en la cara. Mismos receptores, misma caída… pero solo nos miramos la cara.

Lo que pones en tu piel ya no es un detalle

Y aquí vuelve la segunda fábrica. Si la piel es uno de los tejidos que todavía fabrica estrógeno, lo que le pones encima deja de ser un detalle.

Muchos cosméticos de uso diario llevan ingredientes con actividad hormonal: algunos filtros solares, algunos conservantes, ftalatos escondidos en la palabra “perfume”.

En una piel que ya está en cambio hormonal, y que además está intentando fabricar lo que le falta, eso no es neutro. Es ruido en una fábrica que necesita silencio.

¿Cuánto duran los síntomas de la menopausia? Los dos relojes 

Es una de las preguntas que más me hacen, y la respuesta corta es: depende del síntoma. No todos siguen el mismo calendario. Algunos tienen principio y final, aunque ese final llegue más tarde de lo que te han contado. Otros no se van solos, como la sequedad vaginal o los cambios en la piel, y se quedan si no haces nada.

Saber en qué grupo está cada uno cambia lo que te conviene hacer y, sobre todo, cuándo.

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El reloj de los sofocos

El primer reloj es el de los sofocos, y tiene fecha de caducidad, aunque más lejana de lo que te han dicho.

El estudio SWAN siguió a más de 1.400 mujeres durante años y midió cuánto duraban los sofocos y los sudores nocturnos: una mediana de 7,4 años. 4 de cada 10 mujeres los siguen teniendo más de 4 años después de su última regla. Y cuando empiezan pronto, en la perimenopausia, pueden durar más de 11.

Esto importa porque “ya se te pasará” es la frase que hace que miles de mujeres aguanten años algo que tiene tratamiento.

El reloj de la piel

El segundo reloj es el de la piel, y no se pasa. El colágeno que se pierde en esos 5 primeros años no vuelve solo. Por eso, si hay una ventana en la que actuar sobre la piel tiene sentido, ¡es esta! No después.

Qué puedes hacer ante los síntomas de la menopausia

Tres cosas, en este orden.

  • Consulta. La terapia hormonal de la menopausia y las alternativas no hormonales existen, funcionan en la mayoría de los casos y las decide tu ginecóloga o tu médica contigo, según tu historia. No te conformes con “es normal”.
  • Cuida la segunda fábrica. Fuerza muscular 2 o 3 veces por semana, proteína suficiente, dormir con la habitación fresca, menos alcohol por la noche. No es una lista de buenos propósitos: es mantenimiento de las fábricas que te quedan.
  • Trata la piel como lo que es ahora: una fábrica de hormonas en obras. Eso tiene dos partes: darle lo que ha dejado de fabricar (densidad, colágeno, firmeza), en el cuerpo igual que en la cara, y no meterle ruido, es decir, nada con actividad hormonal.

Cosmética dermohormonal®: cómo formulamos en ME AND ME

En ME AND ME formulamos desde esta idea, y le hemos puesto nombre: cosmética dermohormonal®. Productos sin actividad estrogénica ni androgénica, validados activo a activo y en fórmula completa, y con resultados medidos.

El Concentrado Anticelulítico Reafirmante, por ejemplo, aumentó la densidad de la dermis un 9% en 28 días, mientras el placebo la perdía. No es un milagro. Es darle a la segunda fábrica materia prima y silencio.

Conclusión: 8 síntomas, un mismo cambio

Sofocos, insomnio, niebla mental, sequedad o una piel que pierde firmeza no son problemas sueltos: son la respuesta del cuerpo a un mismo cambio, el paso de una fábrica central de estrógeno a muchas fábricas pequeñas repartidas por los tejidos.

Los sofocos tienen tratamiento y no hay por qué aguantarlos años. La piel, en cambio, tiene una ventana en los 5 primeros años que no conviene dejar pasar. Consulta, cuida la segunda fábrica y elige con criterio lo que te pones en la piel.

Tu cuerpo es hormonal. Tu rutina también debería serlo.

Preguntas frecuentes sobre los síntomas de la menopausia

¿A qué edad empiezan los síntomas de la menopausia?

Normalmente entre los 45 y los 47 años, en la perimenopausia, varios años antes de la última regla, que en España llega de media alrededor de los 51. Antes de los 40 se considera menopausia precoz y conviene estudiarla.

¿Cuánto duran los síntomas de la menopausia?

Los sofocos, una mediana de 7,4 años según el estudio SWAN, y pueden seguir más de 4 años después de la última regla. Los cambios de la piel no se pasan: la pérdida de colágeno de los primeros 5 años no se recupera sola.

¿Se puede tener menopausia sin sofocos?

Sí. Alrededor de 2 de cada 10 mujeres no los tienen. Suelen tener otros síntomas: sueño, ánimo, sequedad, piel.

¿La cosmética puede adelantar la menopausia?

Hay estudios que asocian una mayor exposición a ciertos disruptores endocrinos con una menopausia entre 2 y 4 años más temprana. Es una asociación, no una prueba de causa, pero es razón suficiente para elegir con criterio lo que te pones en la piel cada día.

¿Qué le pasa a la piel en la menopausia?

Pierde cerca de un 30% de su colágeno en 5 años, se vuelve más fina, más seca y menos firme, y se marca con más facilidad. Y sigue siendo uno de los tejidos que fabrica estrógeno, por lo que lo que se le aplica importa más que antes.

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