Tu piel está llena de vida. Aunque no podamos verla, sobre ella viven bacterias, hongos, virus y otros microorganismos que forman parte de su equilibrio natural. A este conjunto se le llama microbiota cutánea y, lejos de ser algo que haya que eliminar, cumple funciones importantes: ayuda a proteger la piel, convive con la barrera cutánea y participa en la relación con el sistema inmunitario.
Además, no es igual en todo el cuerpo ni permanece exactamente igual durante toda la vida. El sebo, el pH, la edad, el entorno y los cambios hormonales pueden modificarla.
Entender cómo funciona ayuda a cuidar la piel con más sentido y, muchas veces, con menos productos.
Qué es exactamente la microbiota cutánea
La piel no es una superficie estéril. Sobre ella y en el interior de los folículos y glándulas viven distintas comunidades de microorganismos.
Y no todas las zonas del cuerpo tienen la misma microbiota. La frente, las axilas o los antebrazos ofrecen condiciones muy diferentes en cuanto a grasa, humedad y temperatura. Por eso también cambia quién vive en cada zona.
| TIPO DE ZONA | DÓNDE APARECE | MICROORGANISMOS HABITUALES |
| Sebáceas | Frente, nariz, espalda alta y pecho | Dominan bacterias lipofílicas del género Cutibacterium, que viven de los lípidos del sebo |
| Húmedas | Axilas, ingles, pliegues y entre los dedos | Predominan Staphylococcus y Corynebacterium |
| Secas | Antebrazos y palma de la mano | Las comunidades más diversas y variables de todo el cuerpo |
Distribución descrita en la revisión del microbioma humano cutáneo publicada en Nature Reviews Microbiology. A esto se suma el componente fúngico, en el que el género Malassezia es el dominante en la mayor parte del cuerpo.
Las zonas sebáceas son especialmente interesantes porque algunos microorganismos utilizan los lípidos del sebo como fuente de alimento. Y aquí empieza una relación importante: si cambia el sebo, también puede cambiar el entorno en el que vive la microbiota.
Como curiosidad, durante décadas se repitió que tenemos 10 bacterias por cada célula humana. La cifra procedía de una estimación antigua que nadie había revisado. Un recálculo publicado en PLOS Biology la corrigió: la proporción real está en torno a 1,3 bacterias por cada célula humana.
Sigue siendo extraordinario, convivimos con tantos microorganismos como células propias, pero conviene contarlo bien. Es un buen ejemplo de cómo funciona este campo: mucha divulgación va varios años por delante de los datos.
Microbiota y microbioma, ¿son lo mismo?
Se parecen, pero no son exactamente lo mismo.
- La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven en un entorno.
- El microbioma es un concepto más amplio y puede incluir también sus genes y la relación con el medio en el que viven.
En divulgación suelen utilizarse casi como sinónimos, así que es normal encontrarlos mezclados.
Para qué sirve la microbiota de la piel
La microbiota no está simplemente ahí. Participa de forma activa en el funcionamiento normal de la piel.
1. Te defiende de forma activa
Algunas bacterias presentes en la piel sana producen sustancias que pueden dificultar el crecimiento de otros microorganismos. Es decir, una parte de la defensa de la piel depende también de los microorganismos que viven en ella.
En estudios sobre dermatitis atópica, por ejemplo, se ha observado que algunas bacterias comensales pueden ayudar a limitar la proliferación de Staphylococcus aureus.
2. Educa a tu sistema inmunitario
La microbiota también interactúa con las células inmunitarias de la piel. Esa comunicación ayuda al organismo a distinguir entre los microorganismos con los que convivimos normalmente y aquellos que pueden resultar problemáticos.
3. Convive con la barrera cutánea y el pH
La piel sana tiene un pH ligeramente ácido, en torno a 4,7. Ese entorno ayuda a mantener la barrera cutánea y también influye en qué microorganismos pueden desarrollarse sobre ella.
Por eso microbiota, pH y barrera cutánea están conectados. Si alteramos de forma continua uno de esos elementos, también podemos afectar a los demás.

Qué pasa cuando la microbiota se desequilibra
En los últimos años se habla mucho de disbiosis. El término hace referencia a una alteración de la comunidad de microorganismos que vive en un determinado entorno.
El concepto existe y tiene sentido, pero en cosmética ha llegado a convertirse en el comodín del marketing cosmético: sirve para explicar el acné, la rojez, la sequedad y el mal día. No todo problema de piel puede explicarse por un desequilibrio de la microbiota.
Dermatitis atópica
La dermatitis atópica es uno de los casos mejor estudiados. Un estudio siguió a niños con dermatitis atópica a lo largo del tiempo y observó que durante los brotes aumentaba la proporción de Staphylococcus aureus y caía la diversidad microbiana. Más tarde, se recuperaban con el tratamiento.
Acné
Con el acné ocurre algo interesante. Cutibacterium acnes suele presentarse como la bacteria responsable del problema, pero también forma parte de la piel sana.
Por tanto, el problema no es simplemente tener esta bacteria. Intervienen también factores como:
- Las diferentes cepas.
- La producción de sebo.
- Las condiciones del folículo.
- La inflamación.
Caspa y dermatitis seborreica
Algo parecido ocurre con Malassezia. Estas levaduras forman parte normalmente de la microbiota de la piel, pero también están relacionadas con la caspa y la dermatitis seborreica.
Que un microorganismo esté relacionado con una alteración no significa que haya que eliminarlo por completo. El equilibrio importa más que la obsesión por esterilizar la piel.
La relación entre microbiota cutánea y hormonas
Aquí aparece una relación especialmente interesante. Muchos de los microorganismos que viven en las zonas sebáceas utilizan los lípidos del sebo como fuente de nutrientes. Y la producción de sebo está influida por las hormonas.
Por eso la microbiota puede cambiar en diferentes momentos de las etapas hormonales de la mujer:
- Pubertad.
- Ciclo menstrual.
- Embarazo.
- Posparto.
- Perimenopausia.
- Menopausia.
Cómo cambia la microbiota durante la menopausia
Un estudio piloto publicado en 2024 comparó el microbioma facial de mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas. Los investigadores observaron una mayor presencia de Cutibacterium antes de la menopausia y cambios en otros géneros bacterianos después.
Una de las posibles explicaciones está en la reducción de la actividad de las glándulas sebáceas y, por tanto, en una menor disponibilidad de lípidos.
Esto ayuda a entender algo que muchas mujeres notan en la práctica: la rutina que funcionaba perfectamente a los 25 años puede dejar de funcionar a los 50. No porque el producto haya cambiado, sino porque la piel ya no es la misma.
Cómo cuidar la microbiota cutánea
La buena noticia es que lo que más influye en el cuidado de la microbiota cutánea no es lo que añades, sino lo que dejas de hacer.
Limpia con suavidad
La limpieza es necesaria, pero no hace falta dejar la piel completamente desengrasada. Los limpiadores demasiado agresivos o alcalinos pueden modificar el pH y reducir los lípidos de la superficie.
Si después de lavarte la cara notas tirantez, probablemente la limpieza está siendo demasiado intensa.
No te laves la cara constantemente
En condiciones normales, una limpieza por la mañana y otra por la noche suele ser suficiente.
Más limpieza no significa una piel más sana. A veces significa una piel más irritada.
Evita los antibacterianos sin necesidad
La piel sana no necesita estar esterilizada. Los productos antibacterianos pueden tener usos concretos, pero no tiene sentido utilizarlos por rutina con el objetivo de eliminar cualquier microorganismo. Además, estos geles no distinguen entre lo que sobra y lo que protege.
La mayoría de ellos forman parte de nuestro ecosistema natural.
Exfolia con moderación
Exfoliar puede ayudar a retirar células superficiales y mejorar la textura de la piel. Pero hacerlo demasiado también puede irritarla y alterar su barrera.
En ME AND ME apostamos por la exfoliación enzimática, que permite renovar la superficie sin recurrir a partículas abrasivas.
Cuida la barrera cutánea
La microbiota necesita un entorno estable. Por eso cuidar la barrera también es una forma indirecta de cuidar el ecosistema de la piel.
Ingredientes como las ceramidas ayudan a mantener la estructura lipídica del estrato córneo.
Simplifica cuando la piel esté alterada
Cuando algo va mal, es fácil caer en la tentación de añadir más productos. Un sérum calmante, otro reparador, una mascarilla, un aceite y, ya que estamos, 3 tónicos.
Muchas veces funciona mejor hacer lo contrario. Simplificar la rutina ayuda a reducir posibles irritaciones y permite entender mejor qué está funcionando.
Adapta la rutina a tu momento hormonal
Tu piel puede necesitar cosas diferentes a lo largo de la vida. Si disminuye la producción de sebo, también conviene revisar:
- El tipo de limpiador.
- La frecuencia de exfoliación.
- La textura de las cremas.
- La cantidad de lípidos que aportas.
- Algunos activos.
Cuidar la piel también es aceptar que no tiene por qué necesitar lo mismo para siempre.
Prebióticos, probióticos y postbióticos
El interés por la microbiota ha llenado el mundo de la cosmética de nuevos términos los cuales conviene diferenciarlos.
Prebióticos
Los prebióticos buscan favorecer determinadas condiciones para los microorganismos que ya viven en la piel.
En cosmética son especialmente interesantes porque no es necesario introducir microorganismos vivos dentro de la fórmula.
Probióticos
Aquí la cosa se complica un poco más. Mantener microorganismos vivos y estables dentro de una crema durante toda su vida útil no es fácil.
Por eso muchos productos que hablan de probióticos contienen en realidad fermentos, extractos o derivados de microorganismos.
Postbióticos
Los postbióticos son fragmentos o metabolitos derivados de microorganismos. Es un campo con bastante investigación abierta.
Por eso conviene evitar promesas demasiado grandes. Que un producto lleve prebióticos o postbióticos no significa automáticamente que pueda restaurar por completo la microbiota.
Cómo cuidamos la microbiota en ME AND ME
En ME AND ME entendemos la microbiota como una parte más del equilibrio natural de la piel. Por eso nuestras fórmulas incorporan prebióticos cutáneos y están desarrolladas para respetar tanto la microbiota como la barrera:
- Nuestro exfoliante, por ejemplo, utiliza exfoliación enzimática sin partículas abrasivas e incorpora prebióticos. Renueva sin romper.
- Los tratamientos corporales incluyen también ceramidas biomiméticas, que ayudan a mantener la estructura de la barrera cutánea.
Pero nuestro enfoque no termina ahí.
Si determinados microorganismos dependen del sebo y el sebo está influido por las hormonas, tiene sentido tener en cuenta también el entorno hormonal de la piel. Ese es uno de los principios del cuidado dermohormonal® de ME AND ME.
Nuestras fórmulas excluyen ingredientes seleccionados por su potencial actividad hormonal y se han sometido a ensayos in vitro frente a los receptores hormonales humanos ERα y AR sin mostrar actividad agonista ni antagonista.
Conclusión: cuidar la microbiota empieza por respetar la piel
La microbiota cutánea forma parte de nuestra piel y participa en su equilibrio, su protección y su relación con el sistema inmunitario.
Cuidarla no significa intentar controlar cada microorganismo. Muchas veces es bastante más sencillo: limpiar con suavidad, exfoliar sin exceso, mantener la barrera cutánea y evitar cambios constantes de productos.
También hay que recordar que la piel cambia con nosotras. El sebo varía con la edad y con el entorno hormonal, y esos cambios también pueden influir en la microbiota. Por eso la rutina que te iba bien hace 10 años no tiene por qué ser la que mejor funcione hoy.
En ME AND ME entendemos el cuidado de la piel desde esa perspectiva: respetando su microbiota, su barrera y también su relación con el entorno hormonal.
Eso es el cuidado dermohormonal®.
Preguntas frecuentes sobre la microbiota cutánea
¿Qué es la microbiota cutánea?
El conjunto de bacterias, hongos, virus y ácaros que viven sobre la piel y dentro de sus folículos y glándulas, organizados en comunidades distintas según la zona del cuerpo.
¿Lavarme mucho la cara daña la microbiota?
Sí, especialmente con productos alcalinos: elevan el pH de la superficie y reducen los lípidos, y ese pH es el que sostiene tanto la barrera como el ecosistema. 2 limpiezas suaves al día son suficientes.
¿El acné se debe a un desequilibrio de la microbiota?
Es más complejo. Cutibacterium acnes forma parte de la piel sana; lo que se estudia son las diferencias entre cepas y su interacción con el sebo y la inflamación. Si tienes acné, mejor consulta con tu dermatólogo.
¿Sirven los cosméticos con prebióticos?
Son el enfoque más razonable, porque acompañan a los microorganismos que ya tienes sin introducir nada vivo.
¿Cambia mi microbiota con la menopausia?
Los datos disponibles apuntan a que sí. En un estudio piloto, el microbioma facial de mujeres posmenopáusicas mostraba menos Cutibacterium y mayor diversidad, atribuido a la menor actividad sebácea.
¿Y el sol afecta a la microbiota??
La radiación ultravioleta modifica el ambiente cutáneo y su ecosistema, además de dañar la barrera. Es una razón más para la fotoprotección diaria.
Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes dermatitis atópica, acné, rosácea o cualquier alteración cutánea persistente, consulta con tu dermatóloga.
