Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta una auténtica revolución hormonal y circulatoria. Entre los muchos cambios que acompañan a esta etapa, uno de los más frecuentes (y menos hablados) son las varices en el embarazo, un signo visible de cómo la piel y el sistema vascular responden a la nueva realidad hormonal.
Más allá de un tema estético, las varices son una señal del impacto fisiológico y hormonal que vive la mujer. En Me and Me, abordamos este tipo de cambios desde una perspectiva dermohormonal, entendiendo que la piel, las venas y las hormonas están profundamente conectadas.
¿Qué son y por qué salen varices en el embarazo?
Las varices son venas dilatadas y deformadas por un mal retorno de la sangre, que pueden hacerse visibles bajo la piel. Mes a mes durante el embarazo, se vuelven especialmente comunes por la combinación de cambios hormonales, aumento del volumen sanguíneo y presión del útero sobre las venas pélvicas y de las piernas.
Aunque suelen localizarse en las piernas, también pueden aparecer en la zona vulvar o perianal.
El papel de la progesterona en la dilatación venosa
La progesterona, gran protagonista en el primer trimestre, relaja las paredes de los vasos sanguíneos para favorecer el flujo hacia el útero. Sin embargo, esta relajación también disminuye el tono venoso, dificultando el retorno de la sangre desde las extremidades inferiores y favoreciendo la aparición de varices.
Cómo influye el volumen sanguíneo en la aparición de varices
Durante el embarazo, el volumen de sangre puede aumentar hasta un 40%, lo que supone una presión adicional sobre las venas. Si el sistema venoso ya tiene dificultades para impulsar la sangre hacia arriba, este aumento puede desbordarlo. Literalmente, tus venas están trabajando horas extra.
El impacto del útero en las venas pélvicas
A medida que el útero crece, comprime las venas de la pelvis y limita el retorno venoso desde las piernas. Esta compresión contribuye a la congestión venosa y al desarrollo de varices. Especialmente en el tercer trimestre, es frecuente notar más pesadez y mayor hinchazón.
Varices vulvares en el embarazo: una realidad poco visible
Las varices vulvares en el embarazo son menos conocidas, pero muy comunes. Se localizan en la zona de la vulva y pueden causar presión, picor, hinchazón o sensación de pesadez.
Estas varices aparecen por el mismo mecanismo: congestión venosa pélvica y aumento de la presión hormonal y vascular, pero se ven intensificadas por la posición anatómica y la mayor vascularización de la zona.
Aunque suelen mejorar tras el parto, conviene tratarlas con delicadeza y atención médica si generan molestias. No deben confundirse con otras afecciones (como las hemorroides) ni ignorarse ya que son un síntoma del esfuerzo vascular que realiza el cuerpo.
Factores que aumentan el riesgo de varices en embarazadas
Aunque el embarazo ya de por sí predispone, hay factores adicionales que pueden aumentar las probabilidades de que aparezcan o empeoren.
Genética y antecedentes familiares
Si tu madre, abuela o hermanas tuvieron varices durante el embarazo, es muy probable que tú también las desarrolles. Lo bueno es que conocer este dato te permite adelantarte con prevención activa.
Estilo de vida y hábitos posturales
Estar muchas horas sentada, permanecer de pie durante largos periodos, cruzar las piernas constantemente o llevar ropa ajustada favorece el estancamiento venoso. Un estilo de vida más activo y consciente marca la diferencia.
El calor como factor agravante
Las altas temperaturas provocan una dilatación natural de las venas, lo que dificulta aún más el retorno venoso. En verano o en ambientes muy calurosos, es más frecuente notar piernas hinchadas, pesadas y con varices más marcadas.
Evitar la exposición directa al sol y usar ropa fresca puede ser una medida clave para reducir el riesgo.

Cómo evitar varices en el embarazo (y aliviar las ya existentes)
Aunque no siempre es posible evitar su aparición, sí se puede reducir su impacto y prevenir su empeoramiento con hábitos saludables y cuidados dermohormonales.
Activa tu circulación
Con estas 3 claves aplicadas diariamente podrás mejorar la circulación:
- Camina cada día al menos 30 minutos.
- Evita estar mucho tiempo sentada o de pie.
- Eleva las piernas al descansar por encima del nivel del corazón.
También puedes mantenerte activa haciendo ejercicio para embarazadas como clases de natación para embarazadas, de yoga prenatal o haciendo ejercicios circulatorios en casa como mover los tobillos en círculos mientras estás sentada.
Cuida tu piel desde la salud dermohormonal
En Me and Me, entendemos que no todos los tratamientos valen durante esta etapa. Algunos ingredientes pueden alterar el sistema endocrino o no estar recomendados en el embarazo: retinoides, ftalatos, aceites esenciales en grandes cantidades o sustancias con acción estrogénica.
Utiliza tratamientos con fórmulas seguras para mejorar la microcirculación, reforzar la pared venosa y respetar el equilibrio hormonal. En Me and Me, el Tratamiento Integral de Piernas está diseñado precisamente para este tipo de necesidades, desarrollado sin disruptores endocrinos y con potentes agentes antiinflamatorios y descongestivos.
Evita el calor excesivo
Los baños muy calientes o la exposición prolongada al sol dilatan las venas y empeoran los síntomas. Las duchas tibias (¡o incluso frías!) son tus nuevas aliadas.
Además, recuerda beber suficiente agua para evitar la retención de líquidos y mejorar la fluidez sanguínea. No esperes a tener sed para beber.
Apuesta por la alimentación venoprotectora
La dieta tiene un papel fundamental en la salud vascular. Algunos alimentos ayudan a proteger las venas, mientras que otros pueden empeorar la retención de líquidos o la inflamación.
Algunos de los alimentos que fortalecen los capilares sanguíneos son:
- Cítricos, frutos rojos, uvas: ricos en flavonoides protectores.
- Pimiento rojo, kiwi, brócoli: altos en vitamina C, esencial para el colágeno.
- Té verde, ajo, cebolla: antiinflamatorios naturales.
Por otro lado, te recomendamos evitar ultraprocesados ricos en sal, azúcares refinados, fritos y grasas saturadas.
Compresión y apoyo médico
Si ya han aparecido las varices en el embarazo, hay estrategias eficaces para reducir su avance y aliviar las molestias.
- Las medias de compresión graduada son uno de los tratamientos más recomendados. Existen de distintos tipos y niveles de presión, por lo que es importante consultar con tu especialista antes de usarlas.
- Masajes ascendentes suaves, desde los tobillos hasta los muslos. Aplica nuestro Tratamiento Integral de Piernas para favorecer la microcirculación y mejorar el confort. Recuerda: ¡siempre con movimientos suaves y sin presionar en exceso!
Cuándo desaparecen las varices tras el parto
En muchos casos, las varices mejoran significativamente o incluso desaparecen unas semanas después del parto, cuando los niveles hormonales y la presión abdominal vuelven a la normalidad.
Es normal que las venas tarden un tiempo en volver a su tamaño habitual. Si persisten o molestan, existen tratamientos médicos no invasivos que pueden realizarse tras la lactancia, como la escleroterapia.
No obstante, consulta con tu médico si las varices duelen, se inflaman mucho, presentan enrojecimiento o si aparece una vena dura y caliente (podría ser una tromboflebitis).
Cuidado dermohormonal de las varices durante el embarazo
Desde la salud dermohormonal, entendemos que cada cambio visible en la piel es el reflejo de una adaptación hormonal profunda. Las varices en el embarazo no son solo una cuestión estética, sino una manifestación fisiológica de equilibrio y sobrecarga hormonal. Por eso, los tratamientos deben actuar respetando el sistema endocrino y evitando ingredientes que puedan interferir con él, como los disruptores endocrinos en el embarazo o las sustancias estrogénicas sintéticas.
Los productos Me and Me se formulan con tecnología biomédica, sin disruptores endocrinos y con activos que ayudan a mejorar la microcirculación y aliviar la pesadez de piernas durante el embarazo, siempre desde una cosmética segura y adaptada a cada etapa hormonal.
Conclusión: escucha lo que tus piernas te dicen
Las varices en el embarazo son una señal de que tu cuerpo está trabajando intensamente para sostener la vida. Escucharlas, cuidarlas con hábitos saludables y tratarlas con cosmética respetuosa desde la salud dermohormonal es un acto de respeto hacia ti misma.
La belleza no está solo en cómo se ven tus piernas, sino en todo lo que son capaces de sostener.
Preguntas frecuentes sobre varices en el embarazo
¿Las varices del embarazo desaparecen solas?
En muchos casos sí, sobre todo si han aparecido por la presión del útero. Suelen mejorar tras el parto, aunque en algunas mujeres persisten.
¿Las varices pueden complicar el parto?
No suelen interferir, pero si hay varices vulvares pronunciadas, el equipo médico lo valorará. No es motivo automático para cesárea.
¿Puedo usar cremas para varices en el embarazo?
Sí, pero deben ser seguras y formuladas específicamente para esta etapa. Evita activos contraindicados y opta por cosmética dermohormonal como Me and Me.
¿Es peligroso cruzar las piernas durante el embarazo?
No es peligroso, pero puede dificultar el retorno venoso. Mejor alterna posiciones y eleva las piernas con frecuencia.
¿Las varices se pueden operar si no desaparecen?
Sí, pero no durante el embarazo. La mayoría de tratamientos médicos se realizan tras el parto y, preferiblemente, después de la lactancia.
¿Se suele dar medicación en casos de varices en el embarazo?
En casos más avanzados, el especialista puede pautar venotónicos aptos o anticoagulantes suaves, pero suele preferirse evitar medicación oral. Me and Me propone una alternativa eficaz y segura con su Tratamiento Integral de Piernas, ideal para mejorar la circulación sin interferir en el equilibrio hormonal.